En algunas ocasiones, el seguir el desarrollo de una storyline implica perjudicar grandes luchas. Muchas veces, las interferencias y descalificaciones que suponen el trasncurso de un feudo, no hacen más que tirar por la borda todo lo bueno que había sido hasta entonces la pelea. Esto, a la larga deja una sensación de decepción, debido a que la forma en que terminan no hace más que tirar por la borda todo lo bueno anteriormente construido.En el pasado RAW previo a Backlash, John Cena y Chris Jericho estaban desarrollando una gran lucha, pero de momento todo se vio empañado por la presencia de Edge, que gracias a su intervención hizo que esta confrontación quedara rápidamente en segundo plano y la atención se concentrara en la rivalidad que él tenía con el entonces World Hevyweight Champion.
Es cierto que no se puede criticar el segmento que supone alimentar la rivalidad entre dos superestrellas que en los próximos días iban a decidir la suerte del título mundial de los pesos pesados, pero lo cuestionable es la manera en que se llevó a cabo.
No costaba nada esperar que la pelea de Jericho y Cena terminara de manera limpia, probablemente con un triunfo de éste último, y luego que apareciera Edge de sorpresa, lo atacara y siguiera al pie de la letra lo que suponía la Storyline. De seguro los resultados hubiesen sido los mismos, y de paso no nos hubiera privado de tener otra gran lucha en lo que va corrido del año.
Lamentablemente esta lucha quedará prontamente en el olvido, siendo que después de la pelea entre John Cena y Shawn Michaels del 12 de enero, es de lo mejor que se ha visto en RAW durante este 2009.
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